Los roedores son considerados en la actualidad como excelentes animales de compañía y cada vez con mayor frecuencia encontramos a personas que han optado por compartir su hogar con estas simpáticas criaturas, siendo habitual que el hámster, la cobaya, la ardilla, el jerbo o el ratón sean adoptados como mascotas.
Lo que quizás no nos resulte tan habitual sea acoger a una rata como mascota, ya que erróneamente asociamos este animal con suciedad y enfermedades, no obstante, también puede considerarse como un roedor doméstico, ya que además la rata puede adaptarse fácilmente a vivir en un hogar humano.
La naturaleza de las ratas en el ámbito doméstico
Las ratas son por encima de todo animales muy sociables, que siempre se mantienen en grupo o en pareja, lo que nos indica que tener una única rata como mascota no es recomendable, pues la soledad incluso puede llegar a causar un cuadro de estrés y depresión en este roedor.
Como animales de compañía, las ratas resultan excepcionales en contra de todo pronóstico, ya que se trata de roedores muy cariñosos, juguetones y que además poseen una gran inteligencia, lo que incluso permite que puedan aprender sencillos trucos.
Sí es importante que las ratas sean domesticadas desde pequeñas, lo que facilitará su adaptación al ambiente doméstico. Una vez la rata ha pasado el periodo adaptativo (en el cual se mostrará tímida y desconfiada), desarrollará un gran apego hacia su dueño, de hecho, la rata requiere de la presencia y el afecto diario de su propietario para disfrutar de un pleno estado de bienestar.

